La transferencia de conocimiento como motor de la economía circular
Esta semana hemos mantenido una reunión de trabajo con Cristina Mora Rodríguez, profesora ayudante doctora del área de Organización de Empresas del Departamento de Estudios Económicos y Financieros de la Universidad Miguel Hernández, para abordar un asunto estratégico: cómo acelerar la transferencia de conocimiento desde la universidad hacia la empresa y la sociedad.
Un encuentro que refuerza una convicción compartida: sin conocimiento no hay transformación, y sin colaboración no hay circularidad.
Universidad y empresa: una alianza necesaria
La transición hacia un modelo económico circular exige algo más que buenas intenciones. Requiere investigación aplicada, datos, metodologías, análisis de impacto y herramientas de gestión que permitan a las empresas rediseñar procesos, optimizar recursos y generar valor sostenible.
Las universidades desempeñan un papel esencial en este proceso:
- Generan conocimiento científico y técnico.
- Deben forman a profesionales con nuevas competencias en sostenibilidad.
- Analizan modelos organizativos más eficientes y resilientes.
- Evalúan el impacto económico, social y ambiental de las decisiones empresariales.
Pero ese conocimiento necesita conectar con la realidad productiva. Necesita salir del ámbito académico y convertirse en acción concreta.
Del conocimiento a la acción colectiva
Desde la Asociación Clúster de Economía Circular trabajamos con un propósito claro: acelerar la circularidad en la Comunidad Valenciana conectando empresas, instituciones y conocimiento.
Tal y como recogemos en nuestra hoja de ruta estratégica, el clúster nace para:
- Liderar la transición hacia modelos productivos sostenibles.
- Transformar el modelo empresarial mediante el ecodiseño, la eficiencia y la innovación.
- Conectar actores del territorio para generar impacto real.
La transferencia de conocimiento encaja directamente con este enfoque. No se trata solo de compartir información, sino de:
- Desarrollar proyectos colaborativos universidad-empresa.
- Impulsar investigaciones aplicadas a retos reales del tejido productivo.
- Crear espacios de formación y actualización para la plantilla y los equipos directivos.
- Facilitar que la innovación académica se traduzca en nuevos modelos de negocio circulares.
Economía circular: rigor, innovación y compromiso
La economía circular requiere una base técnica sólida. Hablamos de simbiosis industrial, rediseño organizativo, gestión eficiente de recursos, medición de indicadores ESG, análisis del ciclo de vida o nuevos materiales sostenibles. Todo ello necesita investigación, validación y transferencia.
En la reunión con Cristina Mora coincidimos en que la colaboración entre universidad y empresa no debe ser puntual, sino estructural. Es una oportunidad para:
- Aumentar la competitividad del tejido empresarial.
- Generar empleo cualificado.
- Impulsar la innovación tecnológica y organizativa.
- Fortalecer la resiliencia del territorio ante los retos ambientales y económicos.
Un paso más en la construcción del ecosistema circular
Este encuentro se enmarca en la estrategia del clúster de tejer alianzas con universidades y centros de investigación para consolidar un ecosistema circular sólido, basado en la cooperación y el conocimiento compartido.
La transición hacia la circularidad no se construye desde la individualidad, sino desde la acción conjunta. Y en ese camino, la universidad es una aliada imprescindible.
Seguimos trabajando para que el conocimiento no se quede en la teoría, sino que se convierta en proyectos, innovación y transformación real para las empresas y para la sociedad.
Transferencia y divulgación: llevar la investigación a la sociedad
Durante la reunión también abordamos un aspecto clave que a menudo queda en segundo plano: la divulgación social del conocimiento universitario.
La transferencia no debe limitarse al ámbito empresarial. La investigación que se desarrolla en las universidades —especialmente en materias vinculadas a sostenibilidad, organización empresarial y economía circular— tiene un enorme valor público. Explicarla con claridad, contextualizarla y hacerla accesible a la ciudadanía es una responsabilidad compartida.
En un contexto de sobreinformación, desinformación y mensajes simplificados sobre sostenibilidad, resulta imprescindible:
- Traducir el lenguaje técnico a formatos comprensibles.
- Facilitar datos contrastados y fuentes fiables.
- Promover una cultura crítica basada en la evidencia.
- Ayudar a la sociedad a diferenciar entre compromiso real y greenwashing.
La economía circular no es solo una estrategia empresarial; es un cambio cultural. Y para que ese cambio sea sólido, la ciudadanía necesita información rigurosa que le permita tomar decisiones conscientes como consumidora, profesional y agente activo del territorio.
Desde el Clúster de Economía Circular asumimos también ese papel de conexión y pedagogía: comunicar con responsabilidad, visibilizar investigaciones con impacto real y contribuir a que el debate público sobre sostenibilidad se base en conocimiento, no en titulares.
Porque sin conocimiento no hay cambio. Y sin una sociedad informada, la transformación no es posible.
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Inma Lara
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